Durante años, los cafés fermentados fueron considerados una rareza experimental reservada para competencias o microtostadores obsesivos. Hoy, representan una de las tendencias más fuertes en el mercado de especialidad a nivel global. Y lo mejor: México ya forma parte de esta revolución, con productores que están innovando de manera seria, técnica y consistente.
¿Qué es un café fermentado?
Todos los cafés se fermentan, pero el término “fermentado” en el mundo del café moderno se refiere a procesos controlados, donde el productor manipula variables como:
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Tiempo
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Temperatura
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Tipo de microorganismos
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Oxígeno (anaeróbico vs. aeróbico)
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Inoculación con levaduras o bacterias específicas
El objetivo: desarrollar perfiles sensoriales más intensos, complejos y diferenciados.
Por qué se volvieron tendencia
La fermentación sofisticada surgió por tres razones:
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Consumidores más curiosos
Hoy el público busca perfiles “diferentes”: frutales, vinosos, tropicales. -
Competencias como el World Brewers y Barista Championship
Prácticamente todos los cafés ganadores incorporan procesos experimentales. -
Un mercado saturado de cafés lavados tradicionales
La fermentación se volvió una manera de destacar sin depender solo de la genética o la altitud.
Tipos de fermentaciones modernas
En México ya se están aplicando varios métodos que hace cinco años parecían impensables:
1. Fermentaciones anaeróbicas
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Se realiza en tanques herméticos.
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Produce notas más intensas: frutos rojos, vino tinto, compota.
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Chiapas, Veracruz y Oaxaca ya lo dominan.
2. Carbonic Maceration (CM)
Inspirada en el vino.
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La cereza se coloca en tanques llenos de CO₂.
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El resultado es hiper-frutal, con textura aterciopelada.
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Muy presente en microlotes de Nayarit y Puebla.
3. Inoculaciones con levaduras
Productores agregan levaduras comerciales o aisladas localmente.
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Aporta perfiles limpios, florales y bien definidos.
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Se está extendiendo en Veracruz y Oaxaca.
4. Fermentaciones prolongadas o multietapa
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De 48 a 200 horas, dependiendo del control de temperatura.
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Produce cafés intensos, dulces y brillantes.
Qué está pasando en México
México entró tarde, pero entró fuerte.
Los estados que más están empujando los cafés fermentados son:
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Veracruz – líderes en experimental; uso de levaduras y anaeróbicos consistentes.
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Chiapas – variedad de procesos y control técnico gracias a microbeneficios modernos.
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Oaxaca – perfiles complejos, tropicales y con mucha demanda en EE. UU. y Asia.
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Nayarit – pioneros en CM y fermentaciones largas.
Cada vez más productores entienden que la fermentación puede triplicar el valor del café, si se hace bien y se garantiza consistencia.
Retos actuales
Aunque la tendencia va al alza, aún existen obstáculos:
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Falta de infraestructura en pequeñas comunidades.
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Escasez de capacitación técnica sobre microbiología.
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Riesgo elevado de defectos si no se controla bien el proceso.
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Mercado interno aún pequeño para cafés de +600 MXN el kilo en verde.
Pero la curva de aprendizaje está avanzando rápido.
¿Hacia dónde va la tendencia?
Todo apunta a que:
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La fermentación será estándar, no “experimental”.
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Veremos más cafés fermentados pero limpios, no sobremadurados.
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México será un jugador relevante en el mercado de microlotes exóticos.
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Los tostadores buscarán consistencia anual y contratos directos.
La revolución ya comenzó y México está en una posición privilegiada: genética diversa, altitudes altas, productores jóvenes y acceso creciente a conocimiento técnico.
Los cafés fermentados llegaron para quedarse. No son una moda pasajera; son la evolución natural del café de especialidad. Y México, con su riqueza cafetalera, está demostrando que puede competir con Colombia, Etiopía y Centroamérica en innovación.
El futuro del café mexicano será más frutal, más complejo y, sin duda, más fermentado.
